jueves, 24 de diciembre de 2009

Los pequeños retos de la vida cotidiana encierran los secretos del cielo

La vida en su totalidad, en lo más cotidiano, es mi práctica y mi maestro. A todo lo que ella contiene prestaré todo mi amor y mi atención. Especialmente a lo más inmediato; lo más sencillo; lo que más apremia; lo que mi intuición claramente me muestra aunque no quiera escuchar. Resolveré todos los pequeños detalles del día a día; esos pequeños sentimientos que no hago caso; esos pequeños retos que ignoro porque digo que no son nada; esas modestas relaciones con las personas, sean o no de mi círculo íntimo. Me aproximaré cada vez más a cada una de ellas, no porque me dirija hacia ellas, sino porque dejo de distanciarme.

Procuraré no aislarme con ninguna estrategia, ni seguir prácticas que se separen de lo que en sí es mi vida. Mi vida necesita cohesión, no fragmentación. Una cierta dosis de decisión y valor personal me hará falta, no maestros ni maestrillos que no tienen nada real para mí. Si tuviera suerte celestial, quizás en mi vida se cruzara algún ser que me sirviera de ejemplo por su sincera honestidad. De esa que no hay ninguna duda y se siente en el Alma. Honestidad que no sale de la boca, sino de todos sus actos. Si fuéramos tocados por esa gracia, el trabajo no dejaría de ser nuestro, aunque un sol resplandeciente nos cobijara.

La respuesta a esos pequeños detalles y retos del día a día van transformando casi inadvertidamente mi acción en la vida. En su momento, generarán una masa crítica en la que se dará de forma súbita, pasos de gigante. Si he cultivado los detalles de lo cotidiano, la vida y la fuerza de la misma se pondrán a favor por su cauce natural, y el coraje necesario para los grandes problemas brotará en cantidades suficientes para que sean resueltos definitivamente.


domingo, 8 de noviembre de 2009

Saber valorar la situación real


Las personas se sienten mal, y no saben qué hacer. La angustia va en aumento, y buscan desesperadamente soluciones. Alguien les habla de la espiritualidad y de libros que traen respuestas. Pero ¿realmente esas respuestas llegan en el momento adecuado, o quizás necesitamos otras menos ambiciosas y más prácticas?

Cada persona está en un punto de su camino como ser humano de este mundo. Cada uno está preparado para ir encajando unas experiencias y aún no lo está para otras. Hay una fase en que la persona lee y lee, comprende intelectualmente, pero sufre porque lo que le piden esos libros está fuera de su alcance, no lo puede realizar y se siente culpable. Eso es muy frecuente, tras la euforia inicial, la realidad te alcanza y te derriba de un estacazo.

La naturaleza humana establece unas normas de coherencia en la que aquello que se intente madurar mentalmente debe de acompañarse de una maduración afectiva y una maduración vital. Sólo el desarrollo completo e integral encierra una sólida estabilidad. Quizás se deban de dar unos pasitos hacia atrás para situarse ahí donde sí puede hacerse algo. Hay que partir de aquel punto de maduración humana en el que nos hemos quedado y reanudar el crecimiento. Pero esta vez con una ventaja de valor incalculable. Reanudar el desarrollo como persona pero de forma consciente, no tan solo mediante el azar y los tumbos que nos da la vida.

Superar miedos, romper distancias entre las personas, realizar sueños, etc. Plantar cara a aquello que le tenemos gana. Hay que preparar el alma al nivel más básico, para que esta pueda continuar su camino, para que pueda asumir la trascendencia. ¿Cómo se le puede pedir que viva el Presente si la angustia por el pasado le atormenta duramente? ¿Cómo se puede exigir un gozo superior cuando no se conoce vivamente el gozo mundano? En los tiempos que corren, una satisfacción superior y trascendente exige para su estabilidad una experiencia vital y afectiva suficientemente sólida.

Que nadie se desanime. Potencia la sinceridad contigo mismo y sabrás tarde o temprano cual es el siguiente paso. Pero no esperes un momento en el que te podrás tumbar a la bartola y vivir de rentas. Mayor conciencia exige mayor consecuencia, pero eso sí, también mayor belleza y gozo.



sábado, 24 de octubre de 2009

Lo fundamental es como resuenan las palabras en ti

Todo lo que una persona pueda decir, ya está dicho, lo único es que tenemos mala memoria. El que crea que lo que puede decir es nuevo, está entre un iluso y un necio. La importancia no radica en lo que se dice, sino en lo que se siente, y que además ambas cosas coincidan. Hay almas en pena que han dicho cosas maravillosas. Hay locos que parecen tener una lucidez muy certera. ¿Cómo puede ser? Es porque lo fundamental es como resuena en tu mente y en tu corazón, no de dónde vienen las palabras.

Para nosotros debería importar mucho que lo que se diga haya sido digerido lo mejor posible, y que apunte a lo único importante: Traer a la práctica el estar pleno y satisfecho y que se mantenga lo mejor posible, sin buscar ser infalibles. ¿O quizás a alguien se le ocurre algo más importante? No dejar espacio al sufrimiento psicológico y dejárselo todo a la expresión total de uno mismo, en el grado que sea. No es cuestión de cantidad, sino de calado.

Cuesta un poco de ver, pero no se puede avanzar hacia ningún sitio, y nadie puede estar más avanzado que nadie desde el punto de vista del Presente. Desde el Presente todos estamos en el mismo sitio ya que en él, el progreso es algo de lo más irrelevante. Los puntos de vista relativos de la mente liada en el pensamiento no lo pueden comprender. Sólo lo podemos Sentir. Lo único que podemos hacer es preparar nuestro cuerpo y nuestra mente para que aprenda a vivir el Presente.

Pero algo tan sencillo no se realiza con facilidad porque no se intuye con suficiente impacto que esto es así. Que en el Presente todas las respuestas y todas las demandas son cubiertas de un plumazo. Que te tronchas de risa de cómo podías estar aturullado con cosas tan estúpidas. Pero esto solamente se ve con nitidez cuando tu mente se calla y tu ser está completamente expectante en el Instante. Aunque luego te despistes del Presente, has quedado marcado para siempre. Tarde o temprano aprendes a entrar con facilidad. En este punto, hay que entrar todas las veces que puedas, y cada vez más el cuerpo va aprendiéndolo.

domingo, 20 de septiembre de 2009

¡Estalla de júbilo por lo que ya Eres!

Te sientes afligido y buscas cobijo en algo que llamas espiritualidad. Pero el sosiego que aparece es fugaz, muy frágil, condicionado a los nuevos ideales que apuntaban ser más verdaderos. Buscas y te crees que vas encontrando, pero es engañoso. Nada puede encontrarse, nada se ha perdido.

La espiritualidad no es más que otro de los penosos inventos del ser humano por huir de su desesperación. Una idea más para mantenerte en la ilusión. Una idea más para manipular a los demás o para sentirse pastoreado. Y si no había bastante confusión, ahora añades dioses, ángeles, demonios, idolatría y un sinfín de fantasías que acabas por creerte. Admites que todos saben más de ti que tú mismo. Que algo o alguien pueden darte alguna cosa que no tengas realmente. Una triste y torturadora idea.

Se entiende esta actitud del ser humano. Es el miedo y la necesidad confusa la que alimenta sus acciones. Buscamos felicidad pero nuestra guía es la desesperación. Queremos alimentarnos sin preocupación, pero no sembramos ni un ápice en tierra fértil. Despilfarramos nuestra energía en cualquier cosa menos en lo que hay Ahora, sea lo que sea.

Nada puede ser genuino si no permites que brote de tu propio corazón.


Nada puede ser solido si no se dinamiza desde tu propia alma.


Nada puede ser cálido y reconfortante si no nace Ahora mismo, en este preciso instante.


Nada puede fructificar si no se siembra Aquí mismo, estés donde estés.

Nada puede salvarte si no sientes cada gesto, cada aroma que emana de ti.

Cada vez más sensible; parpadeo tras parpadeo. Más delicado; caricia tras caricia.

¡No dejes de sonreír! ¡Estalla de júbilo por lo que ya Eres!

jueves, 3 de septiembre de 2009

El pensamiento te traiciona, la Realidad nunca.

¿En qué idioma piensas? El pensamiento ordinario es un diálogo mental. ¿Qué ocurriría si te quedaras sin pensamiento? Entrarías de forma directa a la Realidad.

Cuando piensas no estás en el Presente. Cuando estás en el Presente, no piensas. Si no estás en el Presente permites que haya monotonía, sufrimiento e insatisfacción.

Si sacrificas el hábito de pensar, la Vida se hace fresca, profunda y alegre.Tan solo es un adiestramiento. No necesitas filosofías ni religiones. La única dificultad radica en comprender realmente que esto es así.

El cuerpo es sabio. Deja que el memorice aquello que necesitas aprender. Usa la mente para que se refleje la Belleza. No la ocupes de pensamiento y te mostrará en tu propia piel lo que es Vivir en Realidad.

Cuando piensas preparas las críticas para los demás y para ti mismo. Esto siempre es así por muy coherente que seas. ¿De qué tienes miedo? El pensamiento te traicionará siempre, la Realidad nunca.

Siente la planta de tus pies enraizadas en la tierra. Libera tu vientre para que la respiración te llene de gozo. Mantén erguida tu espalda y mira al horizonte. Escucha. Atiende. Abre el campo de tu visión y deja que lo que ves penetre en ti.

Sonríe al pensamiento y abandónalo cariñosamente. Ya tienes la llave para la Realidad. Deja que plante sus raíces, una y otra vez.

Si eres firme, la Plenitud será Aquí y a partir de Ahora tu patria.

sábado, 29 de agosto de 2009

El gozo de Ser

El sufrimiento biológico no puede ser eliminado ya que es natural. Una patada duele, y si es fuerte y te rompe la pierna, te hará sufrir. Pero eso no te tiene que hacer infeliz, ya que la felicidad o infelicidad depende de los estados psicológicos, no físicos. Te puedes cabrear y desatar energía en un enfrentamiento porque tu temperamento lo requiere y se trata de supervivencia o de gustos personales, pero ese genio expresado no tiene porque coincidir con un estado interno de infelicidad del individuo, no tiene porque haber ira u odio.

El dolor que provoca el sufrimiento psicológico sí que puede ser erradicado en distintos grados e incluso por completo. Ese dolor proviene de la identificación de la conciencia con los estados psicológicos, las ideas y el pensamiento. El individuo cree que el es lo que piensa y cuando esas ideas son atacadas o frustradas y no se pueden cumplir, sufre por ello. Aparece la ira y el odio. No puede ser feliz porque se siente incompleto, no alcanza aquello que cree que necesita para estar pleno. Su mente se mueve en la periferia, en el espacio de las ideas, y el creador de las mismas es olvidado. La mente está desconectada en gran parte de su raíz, del milagro del reconocimiento vivo de la consciencia.

Vibrando, continua y permanentemente está el gozo de ser. Es algo que cada uno puede comprobar ya que siempre está ahí y pertenece a tu naturaleza, a lo que eres. Ese gozo sobrepasa en calidad, forma y calado a la vulgar euforia de sentirse feliz. Puedes aprender a conectarte a ese gozo inherente de la conciencia si descubres como enfocar tu atención en él, y dejas que tu cerebro y mente desarrolle el hábito de hacerlo.

Al estado primordial de gozo se superponen todos los demás estados. Alegría-tristeza, euforia-depresión, felicidad-infelicidad, satisfacción-insatisfacción. El Arte está en aprender a experimentar directamente desde tu estado primordial y de ahí abarcar todo los demás estados inferiores. Cuando el foco está reconocido y centralizado, la intensidad del resto de estados queda eclipsada por la vibración fundamental de la conciencia, que es gozo continuo, sin interrupciones, sólo parece no estar cuando tu atención se despista. Tú te despistas, pero el siempre está ahí vibrante. Cuanto más estás con Él, más Él está contigo.

domingo, 26 de julio de 2009

¿Qué me están diciendo los pensamientos?


Aprender a observar los pensamientos y verlos como cosas que aparecen y desaparecen es un buen ejercicio, no cabe duda. Se da el hecho que reprimirlos hace que tomen más fuerza. Si tienen que desaparecer tiene que ser de una forma pacífica. Si puedes hacer esto de una forma sencilla es que ya tienes un buen aprendizaje y ejercitación del desarrollo de las capacidades mentales. De aquellas capacidades mentales que te llevan a un estado de paz y gozo.

Pero este ejercicio en sí es insuficiente. Es imprescindible que conozca la naturaleza de mis pensamientos. Debo de saber por qué unos pensamientos ocupan mi mente constantemente, ¿Qué me están diciendo estos pensamientos? ¿De qué me hablan? Los pensamientos que me incomodan y me arrastran fuera del Presente siempre hablan de miedos y deseos. Si tengo el valor de escuchar y comprender qué reclama mi corazón podré empezar a tomar soluciones. Para que estos pensamientos dejen de atormentar he de realizar en parte los deseos que tengo y afrontar los miedos que me atenazan. Sin convertir en acción esos miedos y deseos, será casi imposible librarme de ellos. Es cierto que la comprensión puede ayudar mucho, pero ¿Cuántos años quiero pasarme para librarme de ello?

La comprensión de mis miedos y deseos no es suficiente, debe de acompañarme en el proceso la realización de los mismos. La cosa puede ser compleja. No quiere decir que literalmente todos los realice al pie de la letra, pero sí en parte y en cantidad suficiente. La energía y la comprensión se deben de movilizar juntas hasta que el corazón quede satisfecho. Luego la desaparición del pensamiento tormentoso será espontanea. A medida que esto avance, la mente será más vacua, y mucho más fácil instalarse en la potencia del Presente de una forma sencilla.

Sin el Presente vivo no hay Paz. Mire como lo mire. Haya realizado los logros que haya realizado. Tenga la fama y gloria que tenga. Sin el Presente vivo no hay Paz ni gozo de calidad, en esto todos los hombres y mujeres pasamos por el mismo rasero.

miércoles, 15 de julio de 2009

Quiero ser libre

Justamente lo que más temes es lo que te hará libre. Abandona a tus pensamientos y la felicidad será contigo con toda garantía. Dejar de pensar la vida te aboca por sí solo a empezar a sentir y experimentarla instante tras instante, no de vez en cuando. La vida te reclama por eso no te sientes completo. Acaba con la distracción del pensamiento que te impide ser tú mismo.

Cuando no tienes sosiego es porque algo temes. El miedo lo crea el pensamiento y genera más miedo en un círculo vicioso que impide ver la realidad. Intenta comprender que quiere decir sentirte a ti mismo. Sentirte ante todo lo demás distinguiendo con claridad todo lo que te es añadido pero que no eres.

Absolutamente nada que pienses eres tú, con toda garantía. Tu sólo te puedes vivir gozosamente momento tras momento, nunca pensándote. El placer que sientes al pensar determinadas cosas es tremendamente fugaz. El gozo de sentirte a ti de forma directa sin mediación de ningún pensamiento, no tiene límites. Crecerá y crecerá hasta demostrarte palpablemente quien eres realmente.

sábado, 11 de julio de 2009

¿A dónde estás en este momento?


¿Quién está viviendo tu vida ahora mismo, tu o tus pensamientos? Aparecen tus pensamientos y si no has aprendido a sentirte aparte de los mismos, entonces te pierdes en ellos. Los pensamientos pretenden recrear la realidad, pero tan solo son los ecos sin vida del pasado. Un esbozo de lo que pasó hace un minuto o hace diez años, tanto da, pero no son la realidad, son sólo interpretaciones simplificadas y muy inexactas.

Si no has aprendido experimentalmente a distinguirte a ti de tus pensamientos te identificarás con ellos y te harán sentir emociones, tanto positivas como negativas. Habrá un descontrol en tu emocionalidad y estarás a merced de la misma. Está bien cuando se trata de pensamientos que te evocan bienestar pero, ¿qué ocurre cuando te provocan intranquilidad y sufrimiento? Si te has perdido en ellos sin sentirte a ti mismo en todo momento, estás perdido en la danza de la ilusión de placer y sufrimiento.

Estás preocupado por quien eres; estás preocupado de si eres menos de lo que esperabas de ti o esperaban los demás; estás preocupado porque sientes que algo te falta y no atinas descubrir de que se trata. Tus pensamientos muy a menudo están dando vueltas juzgándote a ti y a los demás. Crees que si los demás son más que tú sufrirás, pero si descubres que son menos te sentirás aliviado. ¿Te parece eso una solución auténtica?


viernes, 10 de julio de 2009

Que tus pies toquen el suelo

En este preciso momento, ¿Dónde están tus raíces?, deja que tus pies toquen el suelo. ¿Dónde está puesto el sentir de tu corazón?, deja que te invadan. ¿Dónde se encuentran tus pensamientos?, amplia el espacio hasta que se pierdan.

¡Libera el aire!, deja que te llene como una dulce fragancia afrutada y que te vacíe en una gustosa entrega. Que el olor de la tierra húmeda te recuerde quien eres. Ve al mirar, Siente al tocar, Vibra al golpear. Que la hondura de tus raíces no deje que pares de sonreír.

¡No vivas! ¡Se la vida!

miércoles, 8 de julio de 2009

El baile de las emociones


Cuando te sientes muy bien, una serie de emociones gratificantes te inundan. Cuando te sientes mal, pierdes la tranquilidad y un malestar te invade. ¿Cuál fue el detonante de esas emociones? Si estás atento te darás cuenta de que las emociones negativas o positivas empezaron después de unos pensamientos. Unos pensamientos las activaron. Habitualmente las rutinas de pensamiento llevan asociadas mecanismos emocionales. Es fundamental observarlo y hacerse consciente de cómo sucede eso en ti.

Crees que si no piensas no estarás vivo y te perderás. ¡Menudo disparate!. Gracias a la providencia que hace que frecuentemente dejes de pensar de forma natural, como cuando duermes, puedes recuperarte de la tortura que te infringen tus propios pensamientos. Nunca estarás más vivo que cuando diriges tu atención consciente al sentimiento de sentirte a ti mismo. Y eso sólo tomará fuerza cuando comprendas muy bien qué es pensar, porque luego abandonarás ese vicio.

El pensar puede ser útil para planificar y moverte en el mundo de las personas, pero no dejes que el pensamiento te diga quién eres. Necesitas sentir lo que eres y sólo si acallas el ruido podrás comprenderlo de primera mano.

domingo, 5 de julio de 2009

El sobresfuerzo de evitar ser uno mismo

A menudo nos aquejamos de estar faltos de energía, de estar chafados. Puede haber múltiples explicaciones y los médicos saben unas cuantas, pero vamos a analizar una de las más frecuentes y menos conocidas.

¿Cuánta energía gasto al expresar a aquello que no siento? ¿Cuánto esfuerzo desperdicio para evitar que alguien se enfade cuando mi sentimiento es el contrario? ¿Cuántas fuerzas reprimo cuando tengo que ir midiendo la expresión de mi afectividad y de mis pensamientos? Siempre dosificando y controlando la expresión de mí. ¿Cuánto me consume eso? ¿Tengo miedo a perder el control? ¿Temo que piensen mal de mí? ¿Siento miedo ante la posibilidad de no ser aceptado y de ser rechazado? ¿Cuánto me consume el tener vergüenza?

No puedo cambiar mi forma de ser de un día para otro, eso es evidente. Pero si puedo empezar a comprender que está pasando. Tengo que hacerme consciente de lo que realmente me está fatigando. Aunque no lo pueda solucionar de momento, sí puedo empezar a ver donde pierdo mis energías. Todos los deseos que alguien pueda imaginar y que hacen ga
star grandes cantidades de esfuerzo quedarían saciados si se comprendiera su naturaleza fundamental.

Una cosa son los gustos personales y necesidades naturales, y otra cosa son los deseos que se presentan como una fuerza que induce a la acción y que provoca insatisfacción el no poder saciarlos. Los deseos aparecen porqué no te sientes totalmente tu mismo. Los deseos quedan satisfechos cuando aprendes a ser tu mismo en toda tu posibilidad, ya que detrás de cada uno de ellos subyace el deseo primordial de ser uno mismo con todas sus consecuencias. ¡Descúbrelo!

Ser natural y Ser uno mismo son sinónimos. La naturaleza no se esfuerza por ser lo que es. Ser uno mismo es Confianza en su máxima expresión.


La película de mi vida

Cuando vemos una película de cine somos espectadores de las vidas de unos personajes que nos cuentan una historia. Nos es fácil estar al tanto del desarrollo de las mismas y comprender el entramado de sus relaciones. Si la película está bien hecha y el director nos presenta adecuadamente los sentimientos de cada personaje, podemos llegar a comprender el por qué de los comportamientos de los mismos.

Podemos llorar o reír, expresar sentimientos al compartir la vida de los personajes, pero evidentemente sabemos que eso realmente no nos afecta. Incluso podemos aceptar comportamientos que son contrarios a nuestra manera de ser debido a que comprendemos porqué hacen lo que hacen. Somos capaces de perdonarlos aunque no estemos de acuerdo con ello.

Cuando la historia es nuestra vida todo es muy distinto. Perdemos esa capacidad de sujeto observador de los hechos y nos identificamos con nuestros pensamientos y emociones perdiendo la perspectiva. Perdemos esa posición más inteligente que tuvimos al ver la película y las emociones se mezclan arbitrariamente con los pensamientos perdiendo la comprensión real de nuestra historia. Nuestra toma de decisiones se ve enturbiada por la confusión y la situación se complica.

Es imprescindible desarrollar la habilidad de poder observar con claridad los hechos de nuestra relación con los demás. Comprender como se construyen nuestros sentimientos y pensamientos, y poder ver con claridad el guión de nuestra vida. Hay que desarrollar el saber ser el sujeto observador de nuestras experiencias y ver con perspectiva que corresponden a un guión muchísimo más amplio y basto de lo que hasta el momento creía.

Sentirnos completos

El único sentido de la vida que nos puede convencer definitivamente es vivir la experiencia de sentirnos completos. Cuando sientes que nada te falta y nada te sobra ¿qué te puede incomodar?

Sentirnos completos no quiere decir que tengamos que conseguir muchas cosas para alcanzarlo, sino experimentar aquellas que son realmente fundamentales y están marcadas en nuestra naturaleza. Venimos a este mundo y tenemos que crecer, eso es indudable, pero nos solemos perder en objetivos y obsesiones que nos desvían de lo que realmente necesitamos.

Sentirnos completos no quiere decir que ya no nos interesan las cosas, todo lo contrario. Nos da libertad para disfrutarlas en todos sus aspectos y con una riqueza distinta. Cuando estoy muy preocupado por lo que yo soy o no soy, no puedo dar todo lo que yo soy en cada circunstancia. Esa actitud, en muchas ocasiones, deja las experiencias incompletas y eso me crea insatisfacción.

Sentirnos completos quiere decir haber aprendido a ser lo que soy sin reservas, y sin temor a serlo.